Para casarse con una doncella, es condición indispensable que el pretendiente traiga, la rama de acebo, la flor de Caléndula y las bayas carmesíes del tejo. Se encuentran en el Círculo de Piedra del poder, en el lejano Donn Thir (tierra parda), en el Mar Occidental y este viaje de ida y vuelta debe realizarse en un día y una noche. La sin par Fiongalla espera anhelante que su amado Feargal realice la proeza y el héroe llega, tras múltiples aventuras, a un bosquecillo de árboles viejos como el mundo y encuentra un monumento megalítico en el interior de un círculo de poderosas piedras. Allí está la rama de acebo y el tejo que da bayas y a sus pies la caléndula... (An Braon Suan Or, El Broche de oro del Sueño)
En esta misma región se recitaba el romance de Naoise y Deirdre, que cuenta la historia de dos amantes desdichados. Hasta en la muerte quisieron mantenerlos separados y clavaron sus cadáveres con estacas de tejo. Pero las estacas arraigaron y los dos árboles espléndidos pudieron abrazarse al fin para siempre sobre la catedral de Armagh.
miércoles, 10 de marzo de 2010
lunes, 1 de marzo de 2010
Si un día, al despertar, veis que
en los brazos
os han crecido ramas,
que minúsculas hojas como estrellas
brotan de vuestros dedos,
y que la piel se os cubre lentamente
de un musgo serenísimo.
Si no podéis andar, porque una hermosa
maraña de raíces
nace de vuestros pies y os encadena
buscando entre la tierra las ocultas
respuestas a la sed, el ciego origen
de la piedra y el agua.
Si el viento es algo más que una llamada
batiendo los cristales,
y se acerca a vosotros y os acuna
con antiguas canciones,
desvelando a los pájaros lejanos
que os arden en el pecho.
Si el río es un vecino venerable
y su voz os alienta y acompaña
en las tardes oscuras,
y alumbra vuestros ojos describiendo
sus remotas andanzas,
el clamor de sus huellas imposibles...
No temáis, el milagro
se ha hecho luz vegetal, fructificada
promesa en vuestra sangre:
Árboles sois, anclados universos,
esperanza de humanas primaveras,
prisioneros y libres.
No os preocupe
la especie ni la forma:
es igual ser ciprés, nogal, olivo,
araucaria o enebro.
Lo que importa
es disponer de sombra y ofrecerla
a todo caminante,
vigilar en silencio los cruceros,
y aguardar la llegada de quien quiera
grabar en vuestro tronco
unas pobres palabras de tristeza,
un radiante dibujo de alegría,
o una fecha de amor entre iniciales.
en los brazos
os han crecido ramas,
que minúsculas hojas como estrellas
brotan de vuestros dedos,
y que la piel se os cubre lentamente
de un musgo serenísimo.
Si no podéis andar, porque una hermosa
maraña de raíces
nace de vuestros pies y os encadena
buscando entre la tierra las ocultas
respuestas a la sed, el ciego origen
de la piedra y el agua.
Si el viento es algo más que una llamada
batiendo los cristales,
y se acerca a vosotros y os acuna
con antiguas canciones,
desvelando a los pájaros lejanos
que os arden en el pecho.
Si el río es un vecino venerable
y su voz os alienta y acompaña
en las tardes oscuras,
y alumbra vuestros ojos describiendo
sus remotas andanzas,
el clamor de sus huellas imposibles...
No temáis, el milagro
se ha hecho luz vegetal, fructificada
promesa en vuestra sangre:
Árboles sois, anclados universos,
esperanza de humanas primaveras,
prisioneros y libres.
No os preocupe
la especie ni la forma:
es igual ser ciprés, nogal, olivo,
araucaria o enebro.
Lo que importa
es disponer de sombra y ofrecerla
a todo caminante,
vigilar en silencio los cruceros,
y aguardar la llegada de quien quiera
grabar en vuestro tronco
unas pobres palabras de tristeza,
un radiante dibujo de alegría,
o una fecha de amor entre iniciales.
Árboles de ciudad
Vuestro tronco era esbelto y verdecía,
sorbiendo soles allá en el cerro alto:
os arrancaron del paisaje un día,
para dar sombras sobre el negro asfalto.
Estáis aquí, anclados en la acera,
para manchar de verde el gris urbano;
se alarga en vano vuestra larga hilera
por ver el monte en el azul lejano.
¿Qué cruda mano os puso en estas calles
sin secreto, de ruido atormentadas?
¿Por qué os hurtaron a los hondos valles
llenos de dulces tardes sosegadas?
La tórtola no vierte sus arrullos,
árboles de ciudad, en vuestras ramas;
ni escucha vuestra copa los murmullos
que el viento dice al bosque y las retamas.
Como a niños de hospicio, uniformados,
la simetría vuestro tallo muerde,
¡Árboles de ciudad, civilizados,
sucia de grises vuestra capa verde!
Yo estoy como vosotros, prisionero,
hambriento de altos cielos y paisajes;
soñando siempre estoy con un sendero
que haga eterna mi sed honda de viajes.
Alfonso Albala
sorbiendo soles allá en el cerro alto:
os arrancaron del paisaje un día,
para dar sombras sobre el negro asfalto.
Estáis aquí, anclados en la acera,
para manchar de verde el gris urbano;
se alarga en vano vuestra larga hilera
por ver el monte en el azul lejano.
¿Qué cruda mano os puso en estas calles
sin secreto, de ruido atormentadas?
¿Por qué os hurtaron a los hondos valles
llenos de dulces tardes sosegadas?
La tórtola no vierte sus arrullos,
árboles de ciudad, en vuestras ramas;
ni escucha vuestra copa los murmullos
que el viento dice al bosque y las retamas.
Como a niños de hospicio, uniformados,
la simetría vuestro tallo muerde,
¡Árboles de ciudad, civilizados,
sucia de grises vuestra capa verde!
Yo estoy como vosotros, prisionero,
hambriento de altos cielos y paisajes;
soñando siempre estoy con un sendero
que haga eterna mi sed honda de viajes.
Alfonso Albala
Leyenda de los árboles de hoja perénne
Un invierno, cuando las aves estaban emigrando para el sur, a zonas más cálidas, hubo un ave que se rompió su ala durante el camino y se quedó atrás.
Pronto las heladas y la nieve cubrieron todo el bosque y tenía mucho frío y hambre….
Entonces, le pidió a los árboles que le ayudaran y le permitieran quedarse en sus ramas.
- El Abedul estaba orgulloso de ser bello y soberbio y respondió a la petición de la ave, diciendo que él no podía ayudarlo porque tenía que cuidar a las aves que vivían en aquel bosque.
- El Roble siembre fuerte era reacio porque tenía miedo de que el pájaro quisiera vivir allí hasta la primavera y se comiera algunas de sus bellotas.
- Incluso el Sauce, que parecía ser de carácter mas suave se negó a ayudar, e incluso decía que el no hablaba con extraños.
El pobre pájaro estaba en mucho dolor y pena y trató de volar un poco más, pero sus alas aún no estaban aptas para ello.
Al ver a su gran lucha por sobrevivir, el Abeto le preguntó, ¿por qué estaba tan triste?
Cuando el pájaro reveló sus penas, el abeto le ofreció la más gruesa, la más suave y cálida rama que tenia para quedarse. El ave estaba muy contenta, por fin de encontrar alguna ayuda
Inspirado por la bondad de abeto, el grande y fuerte Pino también se ofreció para proteger al Abeto y al pájaro del viento del Norte a durante todo el invierno.
El Enebro también ayudó, algo muy poco corriente en el, y le ofreció a sus bayas para que el pájaro saciara su hambre.
Así, el pájaro vivía cómodamente allí en los árboles, sus amigos y se fue volando de nuevo en primavera, cuando su ala sanó de nuevo, sumamente agradecido.
El Rey Frost,(Rey Invierno) que observo la conducta de todos los árboles, dio estrictamente instrucciones al Viento del Norte de no tocar nunca más ni una sola hoja de los Abetos, Pinos y Enebros, mientras que él, el viento, sería totalmente libre de hacer estragos en las hojas de otros árboles .
El Viento del Norte es especialmente popular y duro, durante el deshoje brillante, de todas las hojas verdes de los Sauces, Robles y otros árboles donde habitan las aves Soplando constante hasta conseguir dejar sus ramas totalmente al descubierto durante los inviernos, sin nada para protegerse de la nieve, la lluvia y el granizo.
Y es precisamente por su bondad que las hojas del Abeto, el Pino y el Enebro siempre están verdes y se les conoce como árboles de hoja perenne. Un Don concedido por el Rey Invierno y acatado por el resto de los elementoss.
Pronto las heladas y la nieve cubrieron todo el bosque y tenía mucho frío y hambre….
Entonces, le pidió a los árboles que le ayudaran y le permitieran quedarse en sus ramas.
- El Abedul estaba orgulloso de ser bello y soberbio y respondió a la petición de la ave, diciendo que él no podía ayudarlo porque tenía que cuidar a las aves que vivían en aquel bosque.
- El Roble siembre fuerte era reacio porque tenía miedo de que el pájaro quisiera vivir allí hasta la primavera y se comiera algunas de sus bellotas.
- Incluso el Sauce, que parecía ser de carácter mas suave se negó a ayudar, e incluso decía que el no hablaba con extraños.
El pobre pájaro estaba en mucho dolor y pena y trató de volar un poco más, pero sus alas aún no estaban aptas para ello.
Al ver a su gran lucha por sobrevivir, el Abeto le preguntó, ¿por qué estaba tan triste?
Cuando el pájaro reveló sus penas, el abeto le ofreció la más gruesa, la más suave y cálida rama que tenia para quedarse. El ave estaba muy contenta, por fin de encontrar alguna ayuda
Inspirado por la bondad de abeto, el grande y fuerte Pino también se ofreció para proteger al Abeto y al pájaro del viento del Norte a durante todo el invierno.
El Enebro también ayudó, algo muy poco corriente en el, y le ofreció a sus bayas para que el pájaro saciara su hambre.
Así, el pájaro vivía cómodamente allí en los árboles, sus amigos y se fue volando de nuevo en primavera, cuando su ala sanó de nuevo, sumamente agradecido.
El Rey Frost,(Rey Invierno) que observo la conducta de todos los árboles, dio estrictamente instrucciones al Viento del Norte de no tocar nunca más ni una sola hoja de los Abetos, Pinos y Enebros, mientras que él, el viento, sería totalmente libre de hacer estragos en las hojas de otros árboles .
El Viento del Norte es especialmente popular y duro, durante el deshoje brillante, de todas las hojas verdes de los Sauces, Robles y otros árboles donde habitan las aves Soplando constante hasta conseguir dejar sus ramas totalmente al descubierto durante los inviernos, sin nada para protegerse de la nieve, la lluvia y el granizo.
Y es precisamente por su bondad que las hojas del Abeto, el Pino y el Enebro siempre están verdes y se les conoce como árboles de hoja perenne. Un Don concedido por el Rey Invierno y acatado por el resto de los elementoss.
El mal es árbol que crece y que cortado retoña.
José HERNÁNDEZ
Pues es el pájaro cantor jamás se para a cantar en árbol que no da flor.
José HERNÁNDEZ
"Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez
atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero."
Evelyn WAUGH
Quien siembra en el espíritu, planta un árbol a larga fecha.
Friedrich NIETZE
No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto.”
Lucas 6: 43
José HERNÁNDEZ
Pues es el pájaro cantor jamás se para a cantar en árbol que no da flor.
José HERNÁNDEZ
"Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez
atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero."
Evelyn WAUGH
Quien siembra en el espíritu, planta un árbol a larga fecha.
Friedrich NIETZE
No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto.”
Lucas 6: 43
Había un hombre que tenia cuatro hijos y buscaba que aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente.
Entonces envió a cada uno por turnos a ver un árbol de peras que estaba a una gran distancia. El primer hijo fue en el Invierno, el segundo en Primavera, el tercero en Verano y el hijo más joven en el Otoño.
Cuando todos ellos habían ido y regresado, los reunió y les pidió que escribieran lo que habían visto.
El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido.
El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas.
El tercer hijo no estuvo de acuerdo, él dijo que estaba cargado de flores, que tenía aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa mas llena de gracia que jamás había visto.
El ultimo de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos; dijo que estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.
Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían razón, porque ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.
Les dijo a todos que no deben juzgar a un árbol, o a una persona, sólo por ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son el placer, el regocijo y el amor que viene con la vida sólo puede medirse al final, cuando todas las estaciones han pasado.
Si te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano y la satisfacción del otoño.
MORALEJA: No dejes que el dolor de alguna estación destruya la dicha del resto. No juzgues a la vida sólo por una estación difícil. Persevera a través de las dificultades y malas rachas ... mejores tiempos vendrán...
Entonces envió a cada uno por turnos a ver un árbol de peras que estaba a una gran distancia. El primer hijo fue en el Invierno, el segundo en Primavera, el tercero en Verano y el hijo más joven en el Otoño.
Cuando todos ellos habían ido y regresado, los reunió y les pidió que escribieran lo que habían visto.
El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido.
El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas.
El tercer hijo no estuvo de acuerdo, él dijo que estaba cargado de flores, que tenía aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa mas llena de gracia que jamás había visto.
El ultimo de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos; dijo que estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.
Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían razón, porque ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.
Les dijo a todos que no deben juzgar a un árbol, o a una persona, sólo por ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son el placer, el regocijo y el amor que viene con la vida sólo puede medirse al final, cuando todas las estaciones han pasado.
Si te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano y la satisfacción del otoño.
MORALEJA: No dejes que el dolor de alguna estación destruya la dicha del resto. No juzgues a la vida sólo por una estación difícil. Persevera a través de las dificultades y malas rachas ... mejores tiempos vendrán...
Los árboles y el hacha
Un hombre entró en un bosque y pidió a los árboles que le proporcionaran un mango para su hacha. Los árboles consintieron en su petición y le dieron un fresno joven.
Apenas había el hombre encajado el nuevo mango del fresno a su hacha, cuando comenzó a usarlo y rápidamente taló con sus golpes los más nobles gigantes del bosque.
Un viejo roble, lamentándose cuando fue demasiado tarde de la destrucción de sus compañeros, dijo a un cedro vecino:
-El primer paso nos ha perdido a todos nosotros. Si hubiéramos tenido mejor previsión, podríamos haber retenido aún nuestros propios privilegios y haber estado de pie una eternidad.-
Nunca se debe dar una ventaja a un desconocido.
Apenas había el hombre encajado el nuevo mango del fresno a su hacha, cuando comenzó a usarlo y rápidamente taló con sus golpes los más nobles gigantes del bosque.
Un viejo roble, lamentándose cuando fue demasiado tarde de la destrucción de sus compañeros, dijo a un cedro vecino:
-El primer paso nos ha perdido a todos nosotros. Si hubiéramos tenido mejor previsión, podríamos haber retenido aún nuestros propios privilegios y haber estado de pie una eternidad.-
Nunca se debe dar una ventaja a un desconocido.
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