Cuenta la leyenda que en las riberas del Paraná, vivía una indiecita fea, de rasgos toscos, llamada Anahí. Era fea, pero en las tardecitas veraniegas deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con sus canciones inspiradas en sus dioses y el amor a la tierra de la que eran dueños... Pero llegaron los invasores, esos valientes, atrevidos y aguerridos seres de piel blanca, que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos, y su libertad.
Anahí fue llevada cautiva junto con otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva.
El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería de la pobre Anahí, quien al rato, fue alcanzada por los conquistadores. Éstos, en venganza por la muerte del guardián, le impusieron como castigo la muerte en la hoguera.
La ataron a un árbol e iniciaron el fuego, que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena, que sin murmurar palabra, sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro.
Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.
martes, 4 de mayo de 2010
Leyenda sobre el abeto navideño
La leyenda cuenta que un muchacho de una pequeña aldea fué a buscar, la víspera de navidad, un tronco de encina para quemarlo en la chimenea. El muchacho encontró la leña, pero se le hizo tarde y bajo una intensa nevada perdió el camino de vuelta a casa. Para guarecerse de la nieve, se refugió debajo del único árbol verde que había en el paraje: un abeto.
El chico se acurrucó lo más cerca que pudo del tronco del abeto. El árbol sintió pena por el muchacho y bajó sus ramas para protegerlo de la nieve. A la mañana siguiente, el muchacho despertó con las voces de los habitantes de su aldea, que lo estaban buscando.
Todos se sorprendieron mucho al ver el maravilloso espectáculo de las ramas del abeto llenas de nieve que brillaban al sol y que habían protegido al joven. Desde entonces el abeto simboliza el espíritu navideño y en casi todo el mundo se ha convertido en el centro de la decoración del hogar.
El chico se acurrucó lo más cerca que pudo del tronco del abeto. El árbol sintió pena por el muchacho y bajó sus ramas para protegerlo de la nieve. A la mañana siguiente, el muchacho despertó con las voces de los habitantes de su aldea, que lo estaban buscando.
Todos se sorprendieron mucho al ver el maravilloso espectáculo de las ramas del abeto llenas de nieve que brillaban al sol y que habían protegido al joven. Desde entonces el abeto simboliza el espíritu navideño y en casi todo el mundo se ha convertido en el centro de la decoración del hogar.
EL ÁRBOL DEL VAMPIRO
Cuenta la historia que en el siglo XVIII en la Guadalajara colonial llegó un misterioso hombre que venía de Europa y que se quedó a vivir en un pueblito llamado Belén, se llamaba Don Jorge y era uno de los más ricos hacendados del pueblo, sin embargo los habitantes del poblado le temían ya que acostumbraba a vestir siempre de negro y salir solo por las noches.
Al poco tiempo la gente se alarmó al ver que aparecían animales muertos, pero días después se encontraron cadáveres de personas sin una gota de sangre. Este hecho causó un gran temor en el corazón de aquellos humildes campesinos, los cuales se encerraban en sus casas antes del atardecer y rezaban temerosos por sus vidas.
Finalmente se reunieron y armados de valor, palos, antorchas y machetes decidieron ir en busca del asesino. Cerca del panteón oyeron gritos, y al llegar vieron con horror a don Jorge que estaba mordiendo el cuello de uno de los campesinos. Cuando el vampiro se vio rodeado huyó dejando a su víctima ensangrentada. Al día siguiente la gente fue a ver al cura del pueblo y le pidieron que les ayudara a detener al vampiro que los aterrorizaba.
Así llegaron a la hacienda de don Jorge y el cura le realizó un exorcismo y el vampiro retrocedió maldiciendo y jurando que se vengaría de todos ellos, entonces uno de los aldeanos le clavó una estaca en el pecho. Una vez muerto fue enterrado en el panteón de Belén.
Se dice que meses después la lápida se rompió y en su lugar nació un árbol de tronco grueso y de raíces profundas. Cuenta la leyenda que el día que el árbol sea cortado o las raíces rompan por completo la lápida don Jorge regresará para tomar venganza contra aquellos que lo apresaron.
Así que si se dan una vuelta por la republica mexicana, no olviden visitar en Guadalajara, un pobladito llamado Belén donde aun hoy se puede observar el magnífico árbol erguido sobre su tumba.
Al poco tiempo la gente se alarmó al ver que aparecían animales muertos, pero días después se encontraron cadáveres de personas sin una gota de sangre. Este hecho causó un gran temor en el corazón de aquellos humildes campesinos, los cuales se encerraban en sus casas antes del atardecer y rezaban temerosos por sus vidas.
Finalmente se reunieron y armados de valor, palos, antorchas y machetes decidieron ir en busca del asesino. Cerca del panteón oyeron gritos, y al llegar vieron con horror a don Jorge que estaba mordiendo el cuello de uno de los campesinos. Cuando el vampiro se vio rodeado huyó dejando a su víctima ensangrentada. Al día siguiente la gente fue a ver al cura del pueblo y le pidieron que les ayudara a detener al vampiro que los aterrorizaba.
Así llegaron a la hacienda de don Jorge y el cura le realizó un exorcismo y el vampiro retrocedió maldiciendo y jurando que se vengaría de todos ellos, entonces uno de los aldeanos le clavó una estaca en el pecho. Una vez muerto fue enterrado en el panteón de Belén.
Se dice que meses después la lápida se rompió y en su lugar nació un árbol de tronco grueso y de raíces profundas. Cuenta la leyenda que el día que el árbol sea cortado o las raíces rompan por completo la lápida don Jorge regresará para tomar venganza contra aquellos que lo apresaron.
Así que si se dan una vuelta por la republica mexicana, no olviden visitar en Guadalajara, un pobladito llamado Belén donde aun hoy se puede observar el magnífico árbol erguido sobre su tumba.
ärbol muerto
En el medio del llano,
un árbol seco su blasfemia alarga;
un árbol blanco, roto
y mordido de llagas,
en el que el viento, vuelto
mi desesperación, aúlla y pasa.
De su bosque, el que adió, sólo dejaron
de escarnio, su fantasma.
Una llama alcanzó hasta su costado
y lo lamió, como el amor mi alma.
¡Y sube de la herida un purpurino
musgo, como una estrofa ensangrentada!
Los que amó, y que ceñía
a su torno en septiembre una guirnalda,
cayeron. Sus raíces
los buscan, torturadas,
tanteando por el césped
con una angustia humana...
Le dan los plenilunios en el llano
sus más mortales plantas,
y alargan, por que mida su amargura,
hasta lejos su sombra desolada.
¡Y él le da al pasajero
su atroz blasfemia y su visión amarga
Tres Arboles
Tres árboles caídos
quedaron a la orilla del sendero.
El leñador los olvidó, y conversan,
apretados de amor, como tres ciegos.
El sol de ocaso pone
su sangre viva en los hendidos leños
¡y se lleva los vientos la fragancia
de su costado abierto!
Uno, torcido, tiende
su brazo inmenso y de follaje trémulo
hacia otro, y sus heridas
como dos ojos son, llenos de ruego.
El leñador los olvidó. La noche
vendrá. Estaré con ellos.
Recibiré en mi corazón sus mansas
resinas. Me serán como de fuego.
¡Y mudos y ceñidos,
nos halle el día en un montón de duelo!
Gabriela Mistral
un árbol seco su blasfemia alarga;
un árbol blanco, roto
y mordido de llagas,
en el que el viento, vuelto
mi desesperación, aúlla y pasa.
De su bosque, el que adió, sólo dejaron
de escarnio, su fantasma.
Una llama alcanzó hasta su costado
y lo lamió, como el amor mi alma.
¡Y sube de la herida un purpurino
musgo, como una estrofa ensangrentada!
Los que amó, y que ceñía
a su torno en septiembre una guirnalda,
cayeron. Sus raíces
los buscan, torturadas,
tanteando por el césped
con una angustia humana...
Le dan los plenilunios en el llano
sus más mortales plantas,
y alargan, por que mida su amargura,
hasta lejos su sombra desolada.
¡Y él le da al pasajero
su atroz blasfemia y su visión amarga
Tres Arboles
Tres árboles caídos
quedaron a la orilla del sendero.
El leñador los olvidó, y conversan,
apretados de amor, como tres ciegos.
El sol de ocaso pone
su sangre viva en los hendidos leños
¡y se lleva los vientos la fragancia
de su costado abierto!
Uno, torcido, tiende
su brazo inmenso y de follaje trémulo
hacia otro, y sus heridas
como dos ojos son, llenos de ruego.
El leñador los olvidó. La noche
vendrá. Estaré con ellos.
Recibiré en mi corazón sus mansas
resinas. Me serán como de fuego.
¡Y mudos y ceñidos,
nos halle el día en un montón de duelo!
Gabriela Mistral
Destino de los árboles
En la televisión se dan noticias
sobre la tala ilegal de bosques –
el pasatiempo de unos mortales
que se llaman seres codiciosos,
o puedes crear otros nombres.
Dicen que no se puede contar
cuantos árboles que ya pierden
la vida, masacrados con sierras
por sus despiadados enemigos.
La gente habla de desertización,
agujeros en la capa de ozono,
calentamiento del planeta,
y las inundaciones sin final
que tragarán nuestros arcas.
Aquí, reciclamos más papeles.
Allí, continuan a talar bosques.
Si tuviéramos puros corazones,
tendría nuestra tierra más flores.
Yohanes Manhitu
sobre la tala ilegal de bosques –
el pasatiempo de unos mortales
que se llaman seres codiciosos,
o puedes crear otros nombres.
Dicen que no se puede contar
cuantos árboles que ya pierden
la vida, masacrados con sierras
por sus despiadados enemigos.
La gente habla de desertización,
agujeros en la capa de ozono,
calentamiento del planeta,
y las inundaciones sin final
que tragarán nuestros arcas.
Aquí, reciclamos más papeles.
Allí, continuan a talar bosques.
Si tuviéramos puros corazones,
tendría nuestra tierra más flores.
Yohanes Manhitu
LOS ARBOLES SON TESOROS
Son los árboles tesoros
que en la tierra puso Dios,
grandes bienes para el hombre
que para él aseguró.
Tiene el aire por el árbol
saludable condición,
ecos dulces de las aves,
de las flores grato olor.
Dan los árboles la fruta,
dan madera, dan carbón,
la lluvia fecunda atraen,
las hojas tapan el sol.
Debe el niño bien criado
a los árboles amor,
defender los brotes nuevos
y evitar la destrucción
y así crecerán a un tiempo:
árbol, niño y los dos
serán útiles al mundo
y tendrán su bendición.
que en la tierra puso Dios,
grandes bienes para el hombre
que para él aseguró.
Tiene el aire por el árbol
saludable condición,
ecos dulces de las aves,
de las flores grato olor.
Dan los árboles la fruta,
dan madera, dan carbón,
la lluvia fecunda atraen,
las hojas tapan el sol.
Debe el niño bien criado
a los árboles amor,
defender los brotes nuevos
y evitar la destrucción
y así crecerán a un tiempo:
árbol, niño y los dos
serán útiles al mundo
y tendrán su bendición.
Frases y citas famosas
"En esta obra de reconstitución y venganza, no contemos con los hombres del pasado: los troncos añosos y carcomidos, produjeron ya sus flores de aroma deletereo y sus frutos de sabor amargo. Que vengan árboles nuevos, a dar flores nuevas, frutas nuevas. ¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra!"
ManuelGonzales de Prada y Ulloa
Los bosques serían demasiado silenciosos si solo cantaran los pajaros que mejor lo hacen.
-En ese tiempo estabamos todos colgados en ácido. Acababamos discutiendo con los árboles, pero lo peor es que a menudo ganaban ellos la discusión.
(Lemmy, Motorhead)
Si revela sus secretos al viento, Entonces, no debe culpar al viento por revelarlos a los árboles
(K. Gibran)
"Poner árboles es para hijos y nietos y muchas generaciones. Y como otros ya plantaron para nos y gozamos de su trabajo, cosa justa es que nosotros trabajemos y plantemos para nos y para los que despues vinierán. Pues bien que cada uno procure poner y plantar árboles"
Gabriel Alonso Herrera (Talavera de la Reina, 1470-1540)
“Para ser hay que ser percibido” o “Si un arbol cae en el bosque y no hay nadia para escucharlo, ¿Hace ruido el arbol?”
Bishop George Berkeley (1685 – 1753)
ManuelGonzales de Prada y Ulloa
Los bosques serían demasiado silenciosos si solo cantaran los pajaros que mejor lo hacen.
-En ese tiempo estabamos todos colgados en ácido. Acababamos discutiendo con los árboles, pero lo peor es que a menudo ganaban ellos la discusión.
(Lemmy, Motorhead)
Si revela sus secretos al viento, Entonces, no debe culpar al viento por revelarlos a los árboles
(K. Gibran)
"Poner árboles es para hijos y nietos y muchas generaciones. Y como otros ya plantaron para nos y gozamos de su trabajo, cosa justa es que nosotros trabajemos y plantemos para nos y para los que despues vinierán. Pues bien que cada uno procure poner y plantar árboles"
Gabriel Alonso Herrera (Talavera de la Reina, 1470-1540)
“Para ser hay que ser percibido” o “Si un arbol cae en el bosque y no hay nadia para escucharlo, ¿Hace ruido el arbol?”
Bishop George Berkeley (1685 – 1753)
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